5/2/12

J. Edgar

Vimos J. Edgar, de Clint Eastwood, y sinceramente, no hay mucho para destacar. En primer lugar  porque da la sensación de un film sin rumbo, una biografía a medias, ambigua, de pocos contrastes y con todo, lenta. Pero sobre todo porque la línea argumental no convence: la fluctuación constante entre vida pública y privada no es consistente con la historia de semejante personaje. Quedan aristas sin descubrir, zonas opacas, relatos inconclusos. Eastwood parece solazarse en los desequilibrios emocionales del personaje, la relación enfermiza con su madre y su homosexualidad reprimida, antes que en el despliegue paranoico de un arma (el FBI) y la ilegalidad de un poder destinados a encontrar enemigos donde los haya y donde no también. De J. Edgar acaso merezcan destacarse la recreación de época, la dirección de fotografía y el reencuentro con la obra de Clint Eastwood. No mucho más.

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